lunes, 18 de octubre de 2010

Cáncer de mama: ¡MUCHO QUE GANAR!

En las últimas décadas asistimos a un grave incremento de esta patología que afecta cada vez a mujeres más jóvenes. En España, según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer, resultan afectadas 1 de cada 8 mujeres.

Ya no podemos seguir asumiendo que este incremento se debe únicamente a que antiguamente no eran diagnosticados, a la edad temprana de la primera menstruación o tardía de la menopausia, a los antecedentes familiares, tampoco a factores barajados con frecuencia como la ausencia de amamantamiento a los hijos o el retardo en el primer embarazo. Explicaciones reiteradas por una buena parte de la medicina oficial basadas en estudios y estadísticas que cada vez más parecen distanciarse de la realidad ya que actualmente muchos de los casos carecen de cualquiera de estas variables.


Partiendo de que el cáncer es una patología multifactorial en la que se imbrican factores genéticos, ambientales, sociales; en el que juegan también un importante papel los hábitos de vida: alimentación, ejercicio físico, estrés, entre otros, desde la comunidad científica llegan datos, estudios, que si no concluyentes, si estadísticamente significativos como para tomarlos en cuenta e intervenir en políticas de prevención destinadas a la causalidad.


Actualmente una gran parte de las inversiones se destinan a la detección precoz, a través de pruebas como la mamografía y la ecografía mamaría y a los cada vez mejores y personalizados tratamientos. Inversiones necesarias e imprescindibles que están consiguiendo en la mayoría de los casos la curación o una buena calidad de vida en las mujeres afectadas. Sin embargo a todo este proceso parece faltarle un primer paso imprescindible: la investigación de las causas o factores implicados en el desarrollo de esta patología.

No dispongo de datos económicos comparativos entre lo destinado a investigación y verdadera prevención (identificación y actuación sobre las causas) y lo destinado a tratamientos una vez que la enfermedad se ha manifestado, pero me atrevería a decir que es mucho menos el presupuesto destinado a la causalidad. Las políticas de prevención no deben asentarse sólo en los pilares actuales, deben caminar a desenmascarar los factores ocultos.


Diversos estudios científicos están identificando en el análisis del tejido graso mamario de las mujeres afectadas por cáncer diversas sustancias químicas denominadas “xenoestrógenos” pertenecientes al grupo de los llamados “disruptores hormonales o endocrinos” y a los conocidos como COPs: contaminantes orgánicos persistentes.

Los COPs son sustancias químicas orgánicas muy peligrosas para la salud y muy resistentes a los procesos de degradación natural, una vez liberados al medio persisten durante décadas acumulándose en el tejido graso y en órganos vitales de los seres vivos (bioacumulativos) produciendo trastornos congénitos, alteraciones al sistema inmunológico y respiratorio, problemas respiratorios, cáncer y mal funcionamiento endocrino, entre otros.

Los disruptores hormonales se encuentran presentes en ciertos productos de uso cotidiano: en pesticidas utilizados en la agricultura convencional, por lo tanto se encuentran en muchos alimentos pasando a su vez a contaminar el agua; en cosméticos, productos de higiene y limpieza, recubrimientos interiores de latas de conservas, plásticos blandos, dentríficos,…La exposición de los seres vivos a los disruptores endocrinos es universal, ya que se encuentran repartidos por todo el mundo como consecuencia de un empleo generalizado. Se distribuyen a través del aire, del agua y de la bioacumulación en la cadena trófica, siendo trasmitidos a la descendencia en el proceso de la gestación y en la lactancia.

Los xenoestrógenos actúan bloqueando la acción de los estrógenos endógenos y provocando hiperproliferación de las células mamarias.


Un año más volvemos a celebrar el Día Mundial del Cáncer de Mama volcando una buena parte de la responsabilidad una vez más en la mujer: ¡no olvidar la autoexploración mensual, las mamografías, estar atentas a cualquier anomalía, y etc, etc, ¡por supuesto que es necesario seguir haciéndolo! Pero tanto mujeres como hombres tenemos que hacer público que esto no es suficiente.
Sin necesidad de actuar alarmando a la población y contando con que a nivel mundial la investigación es todavía muy escasa Miquel Porta, investigador y catedrático de salud pública del Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM) y la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) recuerda que “la contaminación por estas sustancias es el resultado de nuestros modelos de economía, cultura y sociedad, de nuestros hábitos individuales y colectivos (alimentación, consumo, residuos, trabajo, transporte, energía) y de las políticas públicas y privadas que promovemos o aceptamos.

Nos recuerda además, de la necesidad de responsabilizarnos como ciudadanos, de:

“Informarnos, reflexionar con calma y valentía, concienciarnos, organizarnos con eficacia e imaginación, ser activos en las asociaciones que mueven las cosas, exigir más estudios, ser menos iconoclasta y más constructivos, actuar con serenidad y firmeza, preguntar a las instituciones y a las empresas qué analíticas hacen en los alimentos, dónde "cuelgan" los resultados, qué incentivos funcionan, qué sanciones concretas se imponen, etc. Añadiendo además que: “hay muchas pequeñas cosas que se pueden hacer: comer de forma más sana reduciendo al mínimo las grasas animales en las que se acumulan estas sustancias, llevar una vida más austera y sencilla, generar menos residuos y reciclar mejor, apoyar a las cooperativas de agricultura ecológica, a los medios de comunicación de mayor calidad e independencia, a la investigación sobre salud y medio ambiente, etc.”

Sin necesidad de actuar alarmando a la población los datos de los que ya se disponen podrían aportarse no sólo para que los tenga en cuenta la mujer en sus hábitos y en los productos de consumo si no toda la sociedad, toda la cadena de producción: alimenticia, cosmética, higiénica,…


Reivindiquemos en el Día Mundial del Cáncer de Mama que las investigaciones se hagan públicas y se ¡ACTUE YA! Sobre esas posibles sustancias causantes ya que ¡no habría nada que perder si se eliminan y SI MUCHO QUE GANAR.


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1 comentario:

M.D.A. dijo...

Mando un saludo muy grande para todas esas mujeres que están o han pasado por esto. A mi madre la operaron el año pasado a los 76 años, gracias a Dios hoy esta muy bien, pero la temporada que se pasa es muy mala.
No dejéis de haceros las mamografias.
Espero y deseo que hagan más investigaciones para poder parar esto un poco porque hay demasiadas mujeres que están pasando por esta enfermedad.
Animo y un beso para todas.