viernes, 25 de junio de 2010

Los ciudadanos y la estepa siberiana


No somos pocos los que sentimos y amamos la tierra que nos une,
el territorio por el que nuestros pasos caminan.


Levantamos nuestra voz pocas veces, muchas menos de lo que sería necesario, unas veces por discreción, otras por esperar que nuestros representantes hagan girar el timón, otras por no sentir sobre nuestra mirada y libre manera de pensar el dedo acusador. Sin embargo cuando algo le ocurre, cuando una herida se abre, cuando se cierran todas las puertas y solo un futuro tibio se le ofrece, la buena lógica y el buen corazón se adueñan de las palabras ¡uno de los pocos recursos con los que contamos! y aflora la respuesta, una respuesta pocas veces airada y, las mas de las veces demasiado tímida y precavida.

Nosotros vivimos aquí ¿con quien vamos pues a comprometernos? , ¿Con la Amazonía?, ¿Con los bosques canadienses? ¿Con la estepa siberiana?, por supuesto que sí, pero en primer lugar con lo mas cercano, con lo local, con aquello que podemos ver, sentir, tocar.

No nos mueven intereses económicos, políticos, de poder….nos mueve el afecto, el valor de la VIDA, el compromiso real, la participación en las decisiones que atañen a su futuro, a su “buen futuro”, ese que no debemos “robar” a las generaciones futuras.

No pretendemos suplantar, dirigir, enfrentar, pelear………pretendemos dialogar, proponer, acoger, mover, no remover, colaborar,…

¿Por qué entonces nuestra voz es ignorada?

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